APÉNDICE AL CAPÍTULO III
Los Orientales se ocuparon, siempre, de afrodisíacos; sus autores los (las ?) dividen en dos clases: las naturalezas y las mecánicas, tales como la flagelación, y las artificiales o medicinales.
Citado, en la primera clase, los insectos que aplicaban tribus salvajes, y el ejemplo de la joven mujer de un viejo brahmane que quería de nuevo hacerlo pinchar por una avispa.
Ovide, _Art de gustar, _livre II, nos aconseja la discreción sobre los afrodisíacos.
Es quiénes aconsejan tomar por estimulantes de las plantas peligrosas: de la pimienta mezclada con semen de la ortiga o del pyrètre molido, mezclado al vino añejo. Tantos venenos según yo, y de medios que prohibe Vénus.
No le defiendo en absoluto sin embargo la cebolla blanca de Mégare, las hierbas estimulantes, los huevos, la miel de Hymelte, las piñas.
¿ Pero por qué, divina Erato, negociar estas materias (asignaturas ?) que miran el arte de Esculape?
Pétrone se eleva con fuerza contra las envenenadoras que, por sus drogas, pretendían excitar el ardor genital.
Cita la rabia de Caligula causada por un hippomane que le había dado Caesonie.
Eusèbe cita la locura de Gallus debida a un afrodisíaco. Lucullus, el goloso legendario, y Lucrèce, el autor del poema de Natura Rerum, habrían muerto en medio de los furores frenéticos causados por breuvages hippomaniques.
Como Ovide, reenviamos a los médicos; les tomaremos solamente algunas indicationes sumarias.
Afrodisíacos los mejors conocido son:
La flagelación, el urtication, la escarificación, la electricidad, las lociones estimulantes sobre los órganos sexuales con agua al hielo (espejo;helado ?) , con agua salada y con agua aromática, el fósforo.
En el reino vegetal, la ajedrea, la menta pimentada, el berro alénois, el apio, la alcachofa y el espárrago, la cineraria siberiana, el bendito (indulgente ?) , la moscada, la pimienta, clavo y todos los condimentos fuertemente aromáticos, la vainilla y el cacao, el genseng, el salep, la trufa perfumada, el oronge, la hierba mora, el bole, el falo y varias otras setas, el azafrán.
En el reino animal (peces y conchas) los crustáceos, tales como la langosta, los cangrejos de río, los moluscos, los cetáceos, el pétoncles, el huitres y otros bivalvos, el ichthyophagie en general.
El ámbar gris, la cebolleta, castor y el almizcle, las cantáridas; estas últimas y el fósforo son casi siempre mortales.
Ambroise Paré cita a un hombre que murió de priapisme y de hemorragia uretral causada por una poción cantharidée que una cortesana, su maestra (ama ?) , le había hecho agarrar.
El bálsamo de tolu, el de la Meca y de Perú, son también unos excitantes.
En China y en las comarcas del extremo Oriente hacemos un gran uso del opio y del hatchi que proporcionan, el último sobre todo, sueños delirantes y una embriaguez en la cual se prueba todas las alegrías del paraíso de Mahomet. Una persona que ha sido envenenada con hatchi nos describió las sensaciones verdaderamente extraordinarias que probó (experimentó ?) .
Según el doctor Gauthier, para despertar el amor, nada iguala la experiencia (experimento ?) de una prostituta consumida en las prácticas del oficio.
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